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FIESTA DE LAS VILLASFRÍAS

La ermita de LAS VILLASFRÍAS se supone que es del siglo XIV, o quizá del XV, y, según la tradición, era el templo de un pequeño pueblo llamado Villafrín o Villafría (también se dice que era un hospitalillo o parada en el Camino de Santiago a Oviedo por Vegarada...). Al despoblarse el pueblín, sus moradores se trasladaron: a Vegas, unos; y a Villanueva, otros, quedando la ermita en propiedad común a ambos pueblos.

Mas dos pequeñas imágenes gemelas, una a cada lado del altar, han sido mudos testigos de las rivalidades entre Vegas y Villanueva. Y, como parece ser que no podía ser de otra manera, cada pueblo quiso tener 'la su Virgen', en vez de una sola, también en común. Por si fuera poca la duplicidad de imágenes, una vecina de Vegas, en 1935, regaló otras dos de imaginería más moderna. O sea: llegó a haber CUATRO Vírgenes, iguales dos a dos, pero parece ser que los devotos rezaban más a las antiguas tallas de madera policromada (cada pueblo, a la suya, ¡claro!). Desde hace unas décadas, hay otra vez dos imágenes, las nuevas, porque las antiguas fueron robadas o encaminadas a algún museo, si no fueron a parar en manos de algún coleccionista... .

La fiesta de Las Vírgenes de las Villasfrías se celebraba siempre en el segundo día de 'las rogativas de mayo' (martes anterior al día de la Ascensión). Ahora, como la fiesta dejó de serlo en 'en uno de los jueves que brillaban más que el Sol', y la emigración menguó la población de dichos pueblos, así como la de todos los de la comarca, la fiesta ha pasado a celebrarse en el segundo sábado del mes de mayo, y es organizada alternativamente por las dos parroquias. Esta Fiesta de Primavera se inicia en los templos parroquiales de Vegas y de Villanueva, desde donde salen sendas procesiones, en las que se cantan la Letanía de los Santos y al ritmo de 'marchas' tocadas por músicos (lo tradicional es que sean tamboriteros los ejecutantes, con dulzaina, bombo y tambor); los mozos más fuertes portan el respectivo 'pendón'; las mozas y monaguillos hacen lo propio con 'pendonetas' o estandartes; otros, hombres ya casados, las cruces y faroles encendidos; otros mozos tiran cohetes (mientras más ruidosos, mejor, 'pa que se oigan desde el otro pueblo...', y en los del entorno).

Los 'alforjeros' (los de Villanueva) tienen el camino algo más corto..., esperan o andan más despacio para dar tiempo a que lleguen los 'pezeros' (los de Vegas) a las inmediaciones de la ermita. En la explanada comienza el ceremonial protocolario: los 'pendones' se saludan, pero siempre, solapadamente, intentan 'emburriarse' para ver quién humilla a quién; lo mismo con las 'pendonetas', cuyas cruces a veces se traban...; los cohetes son enfilados hacia los ramos de flores atados a las puntas de los 'pendones'; los curas y portadores de cruces y faroles, más formales, se hacen venias, a modo de cabezadas, y entran en la ermita para concelebrar solemnemente la Misa.

En el exterior, a cada lado del pórtico , cada pueblo deja sus estandartes, y lo mismo los 'pendones', solo que éstos, por su longitud, en el exterior quedan apoyados sobre alguna canal del tejado, apuntando al hueco del inexistente campanil. Yen el interior de la ermita, procurando no mezclarse..: las mujeres de Vegas ocupan la mitad correspondiente a su pueblo (la del Evangelio); las de Villanueva, 'su' otra mitad (la de la Epístola); los hombres, más comunitarios, se mezclan cerca de la entrada y en el altillo del Coro (para ver pasar a las mozas, a sus novias o antiguas novias, quizá también para ver cómo se miran de reojo las mujeres de ambos pueblos...)

Esto es, a grandes y curiosos rasgos, la fiesta matinal. Antiguamente se llevaba la merienda a base de truchas preparadas en las casas y en las cantinas. Se degustaba también el sabroso escabeche de la tía Melania de Lugán, el mazapán mojado en vino o en licores ('pa que pasara mejor por el gaznate...') y, después, a bailar y ver el corro de aluches. Actualmente, la frejolada de mediodía (alubias pintas con espinazos, pizpiernos, tocino entrehebrado, chorizo, etc.) es el sabroso menú que pone a tono el cuerpo. Por la tarde, bailes, juegos, aluches (a veces),lo que se tercie. Lo de las frejoladas ha sido una buena recuperación de aquel rancho que los pobres recibían en la fiesta de cada pueblo. Hoy, ya sin necesidades (gracias a Dios), son degustadas, no sólo en 'las Villasfrías', sino en Ambasaguas, Castro, Cerezales...

 Así que, ¿por qué no empezar la campaña ya, al lado de la ermita? Somos una amplia HERMANDAD FREJOLERA, y no nos asustan las 'tormentas' de la tarde (al aire libre, ni se notan....). Por lo tanto, feliz fiesta y buen provecho a todos... (Rd Juárez-Valbuena Nieto)

Correo recibido el 3 de Mayo de 2010 de RJdV


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